Existen pocos privilegios que superen el placer de cumplir la orden de besarle los pies


Una característica casi general de todos los sumisos, es el fetichismo de pies. Algunos en menor o mayor medida, pero todo esclavo disfruta masajear, besar, oler y si puede, lamer los pies de su ama. En su simbolismo, el pie, y sobre todo la planta del pie, es la parte más baja del cuerpo humano, lo más cercano al suelo, y el sumiso, al adorar el pie, está reiterando que su posición es por debajo de su ama, al ras de suelo. Es decir, más inferior no se puede. Además, muchos sumisos son verdaderos fetichistas de pies (y sus ramificaciones), para algunos es humillante y por eso les gusta, mientras que para otros, es un placer (un suculento mangar). Yo suelo usar mis pies como castigo o premio, es decir, si el esclavo se porta bien, como premio le permito oler, masajear, besar o hasta lamer mis pies (y zapatos), pero cuando se porta mal (me desobedece, o no cumple a cabalidad una orden) sabe que pasará un largo rato sin tocar mis pies.

Hasta la fecha no queda claro el porqué del fetichismo de pies, que lo provoca exactamente, o en qué medida, pero lo que sí es claro, es hay muchos fetichistas de pies, patéticos hombres que darían cualquier cosa por besar los pies de su vecina, o quitar y oler las sensuales sandalias (o zapatos de tacón) de alguna compañera de trabajo. Muchos incluso pagarían, o estarían dispuestos a humillarse por tener la oportunidad de besar esos lindos pies. Hay hombres obsesionados con los pies a tal grado, que cuando ven a una mujer linda en la calle, ya no se fijan ni en sus pechos ni en su trasero (como la mayoría), sino que clavan la mirada en el suelo.

Pondré una vez más de ejemplo a mi esclavo: desde chico desarrolló un fetichismo de pies, casi desde niño, fantaseaba con besarle los pies a las mujeres que veía en la calle. Con el tiempo, al no tener acceso a pies que lamer u oler, comenzó a desarrollar una variante del fetichismo de pies, y es el fetichismo de zapatos. Los zapatos al estar en contacto directo con el pie, almacenan su olor, además de que por sí mismos son sexis. Con frecuencia olía, besaba y lamía los zapatos y sandalias de su mamá. Le encantaba lamer la plantilla de los huaraches (de su madre), y oler la parte de delante (de los dedos) porqué ahí se concentraba más fuerte el olor.

Ya después, no le bastaban con los zapatos que encontraba en casa, y compraba zapatos usados en “tianguis” (“mercados de pulgas”, mercados ambulantes), y en cuantas ventas de patio que veía. Y como cada vez necesitaba estar más cerca de ese olor a pies, cuando le era posible en las ventas de patio (ventas de garaje) o en los puestos de tianguis, si lo atendía una mujer, le preguntaba si no le podría vender los zapatos que ella traía puestos, usando alguna escusa (que andaba buscando ese modelo de zapato en particular que traía puesto ella), con la intención de conseguir zapatos “recién quitados del pie”, si lo lograba, en cuanto se los daban buscaba la menor oportunidad para olerlos, y los guardaba en bolsas de plástico para que se conservara mejor el hedor. También en ocasiones robaba zapatos a sus vecinas, aprovechaba cuando no estuvieran en casa para meterse, o cuando iba de visita (con alguna escusa) y lo dejaban sólo por unos minutos. También les pedía que si tenían zapatos viejos que fueran a tirar, mejor se los dieran a él, ya que él conocía a alguien que los reparaba y los donaba.

En fin, estaba obsesionado con los pies de mujeres, y su más grande anhelo era besar unos pies, junto con su “vocación de servicio”. Afortunadamente para él, ahora tiene el placer de servirme, y siempre y cuando se porte bien, casi todos los días le ordeno masajearme los pies cuando llego a casa luego de un largo día, y si ha terminado todos los deberes y mandatos previos, le permito olerlos y besarlos.

Así pues, algo tan común como unos zapatos usados, pueden ser motivo de excitación para algunos, demostrando que “la basura de unos, es el tesoro de otros”. Les recomiendo que sus zapatos o sandalias ya muy usadas, no las tiren, mejor véndalas en algún sitio web, como “zapatos para fetichistas”, pueden si lo desean agregar alguna foto de sus pies modelándolos, no faltará algún fetichista que los compre, ya que por lo regular los fetichistas buscan zapatos en uso, que conserven fresco el olor a pies, no necesitan desnudarse ni nada de eso. Y así, todos ganan, nosotras vendemos nuestra basura, algo que ya íbamos a botar, y ellos adquieren unos lindos zapatos con olor a pies para masturbarse y fantasear con ellos.

Tal vez más de alguna persona haya quedado sorprendida respecto a este tema, ¿en verdad existen hombres tan patéticos que se exciten con zapatos (o pies)?, pues así es, y hay más de los que te imaginas.

–    Palabras de mi Señora y Diosa.

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